jueves, 30 de enero de 2014

viernes, 27 de diciembre de 2013

viernes, 15 de noviembre de 2013

¿Consumidores o ciudadanos?

Desde el fin de semana pasado los venezolanos se debaten entre dos posibilidades: lanzarse a las largas colas que rodean los comercios de electrodomésticos luego de la invitación del Presidente Maduro a “vaciar los anaqueles”, o bien, a lamentarse a través de las redes sociales por la falta de valores de los compatriotas o su ausencia de responsabilidades, ya que pueden pasarse días y horas haciendo cola.

lunes, 21 de octubre de 2013

¿Hemos ganado en equidad de acceso a la educación de nuestros jóvenes?


La revisión de nuestras estadísticas oficiales parece mostrar un panorama alentador sobre la situación educativa de los jóvenes, puesto que reflejan una creciente inclusión de esta población en el sistema formal de enseñanza. En el último decenio la tasa de asistencia escolar de la población entre 15 y 19 años de edad ha crecido, incluso más rápidamente que en las décadas pasadas tal como se muestra en los datos censales a partir de 1961. Sin embargo, ¿es este indicador suficiente para pensar que el acceso a la educación se ha hecho más igualitario?
Para responder a esta interrogante debemos abordar dos cuestiones. En primer lugar, si esta mayor asistencia escolar se ha traducido en mayor logro educativo de los jóvenes. Adicionalmente es necesario conocer si el logro educativo de los jóvenes, medido de acuerdo al promedio de años aprobados ha aumentado por igual para quienes provienen de diversos entornos socioeconómicos.
Con respecto a la primera interrogante, durante el último decenio efectivamente se ha registrado un incremento en el promedio de años de escolaridad aprobados por la población de 15 a 24 años de edad, que pasó de 8 a 9,5 años.  Pero al descomponer estas ganancias según sexo y grupos de edad encontramos que para el grupo de 20 a 24 años el promedio de escolaridad alcanzado está por debajo de la educación media completa (11 años de escolaridad), por lo cual este aumento en el logro educativo sigue siendo insuficiente para las actuales demandas del mercado de trabajo.
Por último, es necesario verificar si hay diferencias en este logro educativo de este grupo de población de acuerdo con las características económicas y educativas del hogar de origen de nuestros jóvenes. El panorama resultante es aun más desalentador: en promedio, quienes tienen padres universitarios aprueban casi 3 años más de escolaridad que quienes provienen de familias con un un nivel de instrucción menor a los 6 años de primaria. Aunque aun hace falta realizar mayores cálculos para verificar la significación estadística de estas diferencias y el papel de otras posibles variables explicativas, parece claro que la política educativa bolivariana no ha logrado cambiar las desigualdades que han caracterizado a nuestro sistema de enseñanza.




miércoles, 11 de septiembre de 2013

¿Qué significa ser pobre?


Alex vive en Turgua, hijo único de herrero y ama de casa. Poco a poco arreglaron la casa, pero en Turgua no hay tubería de aguas servidas. Alex estudió y terminó bachillerato, pero durante el paro 2002-2003, su novia quedó embarazada. Se casaron y tuvieron su bebé en la casa paterna. Con esfuerzo, Alex logró trabajar y seguir estudiando; está graduado de TSU en Informática, pero no ha conseguido un trabajo estable. ¿La familia de Alex es pobre? Depende de qué entendamos por pobreza.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Ciudadanía social: el reto para la democracia venezolana


Cuando se piensa en las condiciones para la democracia, lo más común es centrarse en los derechos civiles y políticos: no puede haber democracia sin igualdad ante la ley, libertad de pensamiento o sin derecho a la participación política. El foco suele estar en el concepto de libertad al distinguir los sistemas democráticos de otras formas de gobierno que la restringen.  Pocas veces el foco está en los derechos sociales y sus implicaciones. A ello dedicaremos las próximas líneas.

domingo, 18 de agosto de 2013

La mirada sociológica

Hace unos meses circuló en las redes sociales esta caricatura sobre un par de estudiantes de sociología. En pocas palabras dice mucho sobre nuestro oficio. Confieso que cuando escucho a mis estudiantes diciendo cosas como “la sociología me cambió la vida” u otras por el mismo estilo, me suelo sentir un tanto hastiada, porque dicho así no parece que el joven en cuestión esté describiendo sus primeros pasos en una disciplina científica, sino más bien una suerte de conversión religiosa. Pero mirando el asunto con mayor frialdad, es cierto que una vez que empiezas a adentrarte en la teoría sociológica no puedes volver a mirar lo que te rodea con los mismos ojos. La sociología ofrece, sin duda, una forma de mirar la realidad.