Desde el
fin de semana pasado los venezolanos se debaten entre dos posibilidades:
lanzarse a las largas colas que rodean los comercios de electrodomésticos luego
de la invitación del Presidente Maduro a “vaciar
los anaqueles”, o bien, a lamentarse a través de las redes sociales por la
falta de valores de los compatriotas o su ausencia de responsabilidades, ya que
pueden pasarse días y horas haciendo cola.
Espacio al margen de la corrección política donde se discute sobre sociología y, por supuesto, sobre la sociedad venezolana.
viernes, 15 de noviembre de 2013
lunes, 21 de octubre de 2013
¿Hemos ganado en equidad de acceso a la educación de nuestros jóvenes?
La revisión
de nuestras estadísticas oficiales parece mostrar un panorama alentador sobre la situación educativa de los jóvenes, puesto
que reflejan una creciente inclusión de esta población en el sistema formal
de enseñanza. En el último decenio la tasa de asistencia escolar de
la población entre 15 y 19 años de edad ha crecido, incluso más rápidamente que en las décadas pasadas tal como se muestra en los datos censales a partir de 1961. Sin embargo, ¿es este indicador
suficiente para pensar que el acceso a la educación se ha hecho más
igualitario?
Para
responder a esta interrogante debemos abordar dos cuestiones. En primer lugar, si
esta mayor asistencia escolar se ha traducido en mayor logro educativo de los
jóvenes. Adicionalmente es necesario conocer si el logro educativo de los
jóvenes, medido de acuerdo al promedio de años aprobados ha
aumentado por igual para quienes provienen de diversos entornos socioeconómicos.
Con
respecto a la primera interrogante, durante el último decenio efectivamente se
ha registrado un incremento en el promedio de años de escolaridad aprobados por
la población de 15 a 24 años de edad, que pasó de 8 a 9,5 años. Pero al descomponer estas ganancias según sexo
y grupos de edad encontramos que para el grupo de 20 a 24 años el promedio de
escolaridad alcanzado está por debajo de la educación media completa (11 años
de escolaridad), por lo cual este aumento en el logro educativo sigue siendo insuficiente para las actuales demandas del mercado de trabajo.
Por último, es necesario verificar si hay diferencias en este logro educativo de este grupo de población de acuerdo con las características económicas y educativas del hogar de origen de nuestros jóvenes. El panorama resultante es aun más desalentador: en promedio, quienes tienen padres universitarios aprueban casi 3 años más de escolaridad que quienes provienen de familias con un un nivel de instrucción menor a los 6 años de primaria. Aunque aun hace falta realizar mayores cálculos para verificar la significación estadística de estas diferencias y el papel de otras posibles variables explicativas, parece claro que la política educativa bolivariana no ha logrado cambiar las desigualdades que han caracterizado a nuestro sistema de enseñanza.
miércoles, 11 de septiembre de 2013
¿Qué significa ser pobre?
Alex vive en
Turgua, hijo único de herrero y ama de casa. Poco a poco arreglaron la casa,
pero en Turgua no hay tubería de aguas servidas. Alex estudió y terminó
bachillerato, pero durante el paro 2002-2003, su novia quedó embarazada. Se
casaron y tuvieron su bebé en la casa paterna. Con esfuerzo, Alex logró
trabajar y seguir estudiando; está graduado de TSU en Informática, pero no ha conseguido
un trabajo estable. ¿La familia de Alex es pobre? Depende de qué entendamos por
pobreza.
domingo, 1 de septiembre de 2013
Ciudadanía social: el reto para la democracia venezolana
Cuando se piensa en las condiciones para la democracia, lo
más común es centrarse en los derechos civiles y políticos: no puede haber
democracia sin igualdad ante la ley, libertad de pensamiento o sin derecho a la
participación política. El foco suele estar en el concepto de libertad al
distinguir los sistemas democráticos de otras formas de gobierno que la restringen.
Pocas veces el foco está en los derechos
sociales y sus implicaciones. A ello dedicaremos las próximas líneas.
domingo, 18 de agosto de 2013
La mirada sociológica
Hace
unos meses circuló en las redes sociales esta caricatura sobre un par de
estudiantes de sociología. En pocas palabras dice mucho sobre nuestro oficio.
Confieso que cuando escucho a mis estudiantes diciendo cosas como “la
sociología me cambió la vida” u otras por el mismo estilo, me suelo sentir un
tanto hastiada, porque dicho así no parece que el joven en cuestión esté
describiendo sus primeros pasos en una disciplina científica, sino más bien una
suerte de conversión religiosa. Pero mirando el asunto con mayor frialdad, es
cierto que una vez que empiezas a adentrarte en la teoría sociológica no puedes
volver a mirar lo que te rodea con los mismos ojos. La sociología ofrece, sin
duda, una forma de mirar la realidad.
martes, 6 de agosto de 2013
SOS
Pasan los días y la cotidianidad se llena con los ajustes
que toca hacer en estos tiempos en los que el colegio de los hijos aumenta 35%,
la comida aumenta 40%, la lista de útiles escolares (sin contar los uniformes,
que eso será cuando se acerque el inicio de clases) es igual a tu quincena y en
medio de este marasmo, tu sueldo solo aumentará 10%. Las estrategias de
adaptación incluyen: sobrevivir más allá de lo prudente con lentes rallados y
vencidos, que el carro pase siete meses sin aire acondicionado, decir adiós a
la señora que cuidaba a tus hijos por las tardes, que el mercado empiece a
tener cada vez menos artículos no indispensables (otro descubrimiento es cuánto
puede variar el concepto de indispensabilidad cuando la plata no alcanza), que no
haya viaje de vacaciones y tampoco plan vacacional.
miércoles, 3 de julio de 2013
Logros educativos y desigualdades regionales
En una entrada
anterior, presenté la movilidad educativa que registran las encuestas del
Proyecto Pobreza del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la
UCAB. Allí concluía que a pesar del aumento sostenido del nivel educativo de la
población venezolana era difícil pensar que hubo ganancias en equidad por la
creciente importancia de la educación privada como estrategia para aumentar el
nivel educativo de los hijos. Sin
embargo, otra dimensión importante de la desigualdad en el acceso a la
educación tiene que ver con la distribución espacial de las oportunidades, a lo
que dedico esta nueva entrada. Como podemos ver en el gráfico, entre los dos
años considerados ha crecido la población con educación superior en todos los
niveles de urbanización. Sin embargo, estas ganancias no han sido iguales en
nuestro territorio: mientras la población con educación superior aumentó 10
puntos en promedio, el incremento en Caracas y las grandes ciudades fue de 8 puntos, mientras que en las ciudades
intermedias y pequeñas alcanzó 12 y 14 puntos, respectivamente y en las
localidades de menos de diez mil habitantes, la población con educación superior
creció solo 7 puntos. El panorama educativo, por tanto ha cambiado, puesto que
las ciudades intermedias y pequeñas se han acercado a los valores de las
ciudades más importantes del país. Pero, ¿cómo entender la dimensión espacial
de la estratificación?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








