El más reciente ensayo del profesor Fernando Mires en su
blog me ha parecido un recurso interesante para reactivar mi blog personal con
el inicio del año. Su definición teórica inicial comienza con una pregunta, de
las buenas: ¿qué es la sociedad? Y da una respuesta que podría resultar
polémica. Al aproximarse al concepto de clase se aleja de la visión taxonómica
que se contenta con describir en qué se diferencian los distintos grupos que
existen en una colectividad, para asumir como central en la definición de una
sociedad de clases la existencia de conflictos que se expresan y tramitan institucionalmente
a través de organizaciones de clase. Las clases existen en tanto hay actores
organizados que propugnan sus intereses. A esta sociedad de clases contrapone
la idea de “anti-sociedad de masas” y, si bien no me gusta el término, sí
comparto su noción: ante la inexistencia de organizaciones de diversa índole, las
masas desarticuladas se encuentran a merced del estado que tiende a ocupar
todos los espacios sociales, se cierran así los espacios democráticos y se
posibilitan el autoritarismo y el totalitarismo.
A partir de estos conceptos analiza el ascenso de los nuevos
partidos populistas en Europa y su declive en América Latina. En el caso
venezolano, resalta el éxito del chavismo en su propósito de desmantelar todas
las organizaciones clasistas que existían en el país y a partir de ello, las
bases del orden social y político que permitió una cierta estabilidad entre
1958 y 1998. De allí las dificultades que enfrentan hoy tanto el gobierno como
la oposición para actuar y movilizar a la población.
No me propongo hacerles un resumen, sino invitarlos a leer
el texto (aquí)
y, especialmente, a discutir. Estoy de acuerdo con el prof. Mires: en este
momento la sociedad venezolana no cuenta con organizaciones fuertes; pero no
solo para la defensa de los intereses de clase (gremios empresariales y
sindicatos), tampoco en otros aspectos como la cultura, las asociaciones de
vecinos, grupos profesionales o de defensa de intereses diversos (ecologistas,
LGBT, entre otros) y, muy especialmente, los partidos políticos. Por tanto, la
población venezolana se encuentra indefensa, incapaz de hacer oír su voz frente
a la crisis. El descontento, mayoritario de acuerdo a las últimas encuestas, no
necesariamente se traducirá en un cambio de orientación política. En este
escenario, ¿qué puede hacer el venezolano, qué pueden hacer los partidos políticos?
¿Cuál es la tarea?
A pensar se ha dicho…
Los partidos políticos pueden hacer mucho, empezando por abrirse de verdad a la sociedad aunque esto parezca difícil ya que implica sustituir liderazgos enquistados, pero en realidad resulta indispensable, incluso hay que presionar para eso desde distintos ámbitos, sin partidos más grandes y abiertos la dinámica social difícilmente encontrará expresiones políticas auténticas.
ResponderEliminarEstudios clásicos y empíricos venezolanos sobre las clases que conozca lo ofrecen J. Abouhamad y Roberto Briceño L; la visión de Mires sale de la taxonomía y de la caracterización para entrar en lo relacional o ambiental de lo social. Su enfoque privilegia la relación política, a mí me parece que esa relación se entiende mejor desde la comunicación, o en todo caso son maneras similares de llamar la relación, la cual merece atención
ResponderEliminar.
Yo una ciudadana común y demócrata, pienso que nuestra "tarea común" como pueblo o sociedad no ha concluido como lo es lograr vivir en DEMOCRACIA, y es por ello que propongo que actuemos con EMPATÍA, para lograrla
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