viernes, 22 de julio de 2011

Petroestado

No cabe duda alguna, somos un país petrolero y lo seguiremos siendo en el futuro previsible. No sólo nuestras reservas probadas dan para muchos años; al mismo tiempo, a pesar de las alarmas creadas por el calentamiento global, el uso de energías alternativas está aún muy lejos de igualar en costo al petróleo y sus derivados.
Hemos sido un país petrolero desde comienzos del siglo XX y a ese ingreso petrolero debemos en buena medida las mejoras reportadas a lo largo del siglo en infraestructura, salud, educación, entre muchas otras áreas. Sin embargo, el pensamiento económico y político nacional siempre ha dado al petróleo una connotación negativa, lo hemos visto como una maldición, como el “excremento del diablo”. La investigación de María Sol Pérez Schael intenta dilucidar cómo fue instalándose esta forma de entender el negocio petrolero y sus efectos sobre el país(1).
Si bien ya entrados en el siglo XXI no es común oír hablar a políticos o intelectuales del petróleo como maldición, los conceptos que usamos siguen mostrando que no nos hemos alejado aún de esa leyenda negra. Podríamos catalogar nuestra conceptualización del petróleo en dos grandes bloques: en primer lugar, el efecto del ingreso petrolero sobre el funcionamiento de nuestra economía, específicamente, las distorsiones que genera en nuestros indicadores macroeconómicos; en segundo lugar, el efecto de esta riqueza “fácil” sobre la cultura, más específicamente sobre las actitudes del venezolano frente el trabajo y la riqueza. Abordar ambos aspectos sería mucho para un solo artículo y no deseo abusar de la paciencia de mis lectores. Por ello, hoy me referiré únicamente al primer punto: nuestra concepción sobre el petróleo desde el pensamiento económico.
El concepto “petroestado” no es de uso mayoritario, pero condensa a mi juicio los problemas a los quisiera referirme. El concepto da cuenta de los problemas asociados a los ingentes ingresos provenientes de la exportación de petróleo, que causa: 1) apreciación del tipo de cambio, debilitando, por tanto, la competitividad de otros sectores económicos; 2) volatilidad de los indicadores económicos producto de las variaciones del precio del crudo en el mercado internacional; 3) como el ingreso petrolero se recibe a través del sector público, se estimula un desmedido crecimiento del gasto público que luego no logra adaptarse a los momentos de bajos ingresos.
Todas las características que acabo de enumerar son ciertas, el problema es que pudieran darse por cualquier producto de exportación y no exclusivamente por el petróleo. La llamada “enfermedad holandesa” ha afectado también a Chile y sus exportaciones de Cobre, también se ha registrado el efecto en el resto de la economía colombiana de los altos precios del café a mediados del siglo XX y se ha reportado que lo mismo ocurre con el tipo de cambio por las remesas de los emigrantes a sus países de origen o cualquier otra forma de flujos de capitales. Ya por allí el concepto “petroestado” me parece equívoco.
Pero aún cuando no se use este concepto de forma explícita, sigue estando presente esa apreciación peyorativa que sólo nos permite ver los posibles efectos negativos del ingreso petrolero. Mi preocupación al respecto es la siguiente: culpamos de nuestros problemas económicos a un objeto (el petróleo que está en nuestro subsuelo) y, por tanto, no se asume la responsabilidad sobre las decisiones políticas y económicas que han hecho que esa sea en la actualidad nuestra relación con nuestro principal producto de exportación. Me perdonarán mis amigos liberales, pero esto me recuerda a un clásico concepto marxista: el fetichismo de la mercancía. Que dice: “… la relación social que media entre los productores y el trabajo colectivo de la sociedad [se entiende como si] fuese una relación social establecida entre los mismos objetos, al margen de sus productores”(2).
Podríamos discutir, por supuesto, si el petróleo es producto de un trabajo, entre otros detalles, pero no creo que ese sea el punto medular. Lo importante es que al centrarnos en el problema del intercambio del petróleo (una mercancía) en el mercado internacional, su precio, el ingreso resultante y su uso como algo dado, algo sobre lo que no podemos intervenir, estamos naturalizando el problema. Como si no tuviéramos responsabilidad sobre la pobre institucionalidad que hemos construido (no podíamos hacer otra cosa, dado el ingreso petrolero), como si estuviéramos condenados,  como si no hubiera espacio para la agencia y la creación humanas.

(1) Petróleo, cultura y poder en Venezuela, recientemente reeditado por los libros de El Nacional.
(2)Marx, C., El Capital, Tomo I, México, FCE, 1984, pp. 37.


8 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Es verdad, se ha sofisticado el método para descalificar el ingreso petrolero rentístico, diciendo que se trata de una “trampa” que nos transfiere una ilusión de abundancia que nos conduce ciegamente al endeudamiento. La opción que proponen estos economistas es tratar al petróleo como cualquier otro capital (esta vez natural), por lo que, según ellos, debe aumentarse los volúmenes de producción petrolera para así transformar a la industria un ente eficiente como cualquier otra.

    Básicamente, ellos consagran un discurso anti OPEP que denuncia al “petroestado” porque "desea aumentar sus ingresos fiscales provenientes de la renta del petróleo, en lugar de percibir ingresos fiscales vía el incentivo de la productividad de la propia industria". Acá sí se encuentra una “trampa conceptual" propuesta por estos pensadores de la economía nacional.

    En efecto, ellos no reconocen los componentes del ingreso petrolero: Por un lado, aquel ingreso que proviene del derecho que se ejerce sobre la propiedad de la tierra (en Noruega, Texas, Alberta o Alaska – país y provincias petroleras norteamericanas –jamás dudarían cobrar ese ingreso, que normalmente es una porción de la ganancia asociada al acceso al recurso natural); por otro lado, aquel ingreso que remunera la actividad productiva y se manifiesta en ganancias y en sueldos y salarios.
    Detrás de esa propuesta hay un diseño institucional idéntico al diseño aplicado en el Mar del Norte Británico que terminó por agotar la calidad de esos pozos en apenas 15 años. Por cierto, un modelo idéntico quiso imponerse en Venezuela con la Apertura Petrolera.

    Esa trampa conceptual está asociada, además, al interés lógico que tienen las empresas petroleras de negar el derecho de los dueños del recurso natural, aludiendo que ellos son la principal causa de las fluctuaciones y de los elevados precios del petróleo. Esto también es falso, pues parte de la renta petrolera es independiente del dueño (eso que suele llamarse “renta diferencial”), ella surge porque el precio del barril suele ser la consecuencia que impone las diferencias del costo de extracción del pozo menos productivo. Es decir, la condición natural de los pozos.

    Esa trampa conceptual también está asociada al origen de los indicadores de desarrollo y de desempeño económico convencionales, los cuales excluyen de su patrón de análisis el ingreso rentístico de cualquier recurso natural. Por fortuna, la versión 2008 del Sistema de Cuentas Nacionales de Naciones Unidas finalmente (después de 55 años) ha incluido especialmente una sección sobre los ingresos rentísticos proveniente de la propiedad de los recursos naturales.

    Pensar la condición petrolera de la economía venezolana pasa por el ejercicio de derribar algunas verdades teóricas aprendidas en escuelas en donde los recursos naturales no son fuente principal de ingresos. Un llamado al estudio positivo del desarrollo económico nacional no vendría mal, pues el petróleo sí impone una forma de desarrollo distinto al de otras economías donde el desarrollo industrial se debe a la productividad de las fuerzas convencionales de producción.
    Buen artículo!! Sigamos discutiendo!!!

    ResponderEliminar
  3. Blas, tu extenso comentario me pone en un aprieto porque por supuesto sabes del tema mucho más que yo! Mi preocupación en este artículo es, básicamente, la naturalización de nuestros problemas económicos y sociales, como si no fueran causados por las acciones y decisiones humanas.
    Con respecto a lo que escribes, creo que alguna vez hemos comentado la existencia de al menos dos intereses contrapuestos en el negocio petrolero: el propietario del yacimiento que legítimamente quiere incrementar su ingreso (renta) y la empresa concesionaria que también legítimamente quiere aumentar su ganancia (podríamos añadir a los trabajadores que buscan maximizar su salario). Cuandos las empresas eran privadas y extranjeras era explícito este conflicto de intereses y creo que se llegó a un arreglo institucional que permitió a ambos actores una salida satisfactoria.
    Luego de la nacionalización hay un solo actor, por lo cual se supone no debe haber conflicto de intereses, error!!!! No será ese el problema, Blas? Que nos quedamos sólo con la mirada de la industria petrolera, que la mirada estatal que busca maximizar la renta (después de todo, es el principal financiamiento de nuestro gasto público) perdió legitimidad al no haber una potencia extranjera a quien disputarle "lo nuestro"?

    ResponderEliminar
  4. Creo que sí! Estas cartas parece que están marcadas!!! En efecto, PDVSA ocupa mucho más lugar dentro de la política petrolera que el Ministerio de Energía, lo cual es errado. Soy de los que piensa que PDVSA debe tener el mismo estatus que otras compañías petroleras, e incluso que compita. Yo sí creo que es necesario una empresa más competitiva, pero que no se encargue de cuidar el recurso natural. Para eso está su dueño, represetnado por el Ministerio de Energía. No es casual que sea el Ministro de Energía quien representa a Venezuela ante la OPEP, y no el Presidente de PDVSA. PDVSA debe tratarse como una empresa y no como una agencia gubernamental que asigna recursos.

    ResponderEliminar
  5. O quien decide el monto del gasto público, incluso aquel que no sale directamente de su ejecución. Pero es complicado ponerle el cascabel al gato, porque es fácil actuar según la metáfora de la gallina de los huevos de oro: hay que cuidarla, no hacerla en sancocho.

    ResponderEliminar
  6. Lo que pasa es que si entramos en la discusión del GASTO PÚBLICo estamos pasando a otro lado del problema: El destino que tiene en la economía el ingreso petrolero rentístico. Eso es otra cosa, es otro problema, que amerita otros elementos. La decisión de todo dueño de tierra o de yacimiento es, como usted dice, aumentar sus ingresos, tanto como lo hace el empresario. Y depende de lo que consideremos qué es UNA GALLINA y SUS HUEVOS DE ORO. Creo que las reservas internacionales (reconocidas por la OPEP la semana pasada como las mauyores del mundo) son un recurso natural a explotar, es solo eso. Lo que se hace después con el ingreso, se gaste o se "invierta" es otros problema. Dice un sabio maestro por allí: la política petrolera de exportación no es ni de izquierdas ni de derechas, es de arriba o abajo... Lo que sí responde a la definición de izquierda derecha es el destino que tiene el ingreso petrolero fiscal

    ResponderEliminar
  7. Esto prueba que la discusión lleva un sesgo importante contra el recurso natural. Tanto el gobierno como la oposición privilegian la lógica de la apertura.
    GOBIERNO DICE:
    HIDROCARBUROS | Pdvsa seguirá diversificando mercados
    Ejecutivo afirma que continuará política de soberanía petrolera
    Rafael Ramírez, ministro de Energía y Petróleo, aseguró que continúan avanzando y estiman alcanzar una producción de 6 millones de barriles en 2018.

    EL UNIVERSAL
    lunes 25 de julio de 2011 07:22 PM
    Caracas.- La política de "soberanía petrolera" del Gobierno nacional continúa avanzando, según afirmó Rafael Ramírez, ministro de Energía y Petróleo y Presidente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

    Ramírez aseguró que la política de soberanía, implementada por el Gobierno de Hugo Chávez, permite que Pdvsa controle el negocio petrolero y se han mantenido las inversiones, especialmente en la faja petrolífera del Orinoco, que permitirán a la estatal producir 4 millones de barriles en 2015 y 6 millones de barriles en 2018.

    A propósito de la certificación de Venezuela como el país con las mayores reservas de petróleo en el mundo, el funcionario dijo a VTV que "eso nos da nosotros una excelente base de recursos" para avanzar en "nuestro proceso de expansión".

    Por su parte, Asdrúbal Chávez, director de Pdvsa, aseguró que continuarán con la estrategia de diversificar mercados y que en los próximos años intentarán ampliar la venta de crudo a China y países latinoamericanos.

    "El proceso de comercialización que llevamos adelante parte de una estrategia geopolítica de diversificar mercados", indicó Chávez. Recordó que antes del Gobierno de Hugo Chávez sólo 6% de la producción estaba destinada al mercado asiático, mientras que ahora ronda el 20%. En el caso del mercado latinoamericano, informó que actualmente se envía allí un 15% de la producción.

    ------------------------------------------------------------

    ResponderEliminar
  8. OPOSICIÓN | Leopoldo López presenta plan petrolero
    "En seis años Venezuela debe producir 6 millones de barriles"
    El líder de Voluntad Popular dijo que Pdvsa ha desaprovechado la oportunidad de usar el petróleo como palanca para el desarrollo nacional.
    EL UNIVERSAL
    miércoles 27 de julio de 2011 12:44 PM
    Caracas.- Leopoldo López dijo hoy estar de acuerdo con el planteamiento contenido en la cambiante planificación de Pdvsa, que ha consistido en plantear en el papel el incremento de la producción petrolera, pero criticó que en realidad la producción nacional de hidrocarburos ha caido a un nivel que, de mantenerse, se requerirían 200 años para procesar las reservas probadas que la OPEP reconoce existen en nuestro territorio, que representan el 15% de las de todo el mundo.

    López, líder del partido Voluntad Popular, presentó hoy al mediodía detalles de su propuesta gubernamental en el área petrolera que forma parte del plan "Una mejor Venezuela" y afirmó que Pdvsa debe recobrar en seis años un nivel de producción que signifique pasar de los 2,7 millones de barriles actuales a 6 millones de barriles diarios.

    López recalcó en su intervención que Venezuela debe ocupar el lugar que le corresponde como principal productor de hidrocarburos en el mundo sin que eso signifique entrar en conflicto con los otros países productores. Asimismo, abogó por adelantar un plan de diversificación energética que abarque las que aprovechan el sol y el agua.

    Parafraseó al ex presidente de la OPEP, jeque Ahmed Zaki Yamani, quien habló de que la Edad de Piedra no se había acabado porque se hubieran acabado las piedras, de modo que insistió en que si no se aprovecha al máximo el petróleo del subsuelo nacional se corre el riesgo de que se quede sin ser empleado para el desarrollo nacional.
    Con el auxilio de gráficos, López explicó que existe a nivel mundial un claro aumento de la demanda de hidrocarburos que llega a 43 millones de barriles al día. "Allí está la oportunidad de Venezuela sin generar conflicto con otros países productores". Para López el petróleo es "una bendición y no una maldición" y que está demostrado que el mayor desarrollo del empleo está asociado a las épocas cuando en Venezuela la producción petrolera aumentó.

    ResponderEliminar